REFLEXIONES EN TORNO AL CAPÍTULO “NUESTRA AMÉRICA: LA FORMULACIÓN DE UN NUEVO PARADIGMA SUBALTERNO DE RECONOCIMIENTO Y REDISTRIBUCIÓN”
Rubio Escobar Ana Gabriela
En capítulo inicia con las tesis de Hegel acerca de que las sociedades se construyen de oriente a occidente. Con esto hace referencia a que, la americanización de Europa sólo ayuda a que se cumpla con el objetivo de lograr la hegemonía sobre occidente. De la misma forma, apunta que es esta nueva era de globalización, es necesario entender que, la globalización no es una y si bien la globalización impuesta es hegemónica, es necesario entonces constituir globalizaciones contra-hegemónicas.
En el primer capítulo, Sousa Santos ahonda en un término que me parece particularmente interesante, los fascismos sociales. Al utilizar esta categoría se esta refiriendo a como las personas han sido expulsadas de un contrato social determinado y que el sistema económico esta arreglado para que la sociedad sea evaluada por medio de su condición económica. Lo interesante esta en comprender que la expulsión del contrato social y el aferramiento de la sociedad a estar insertos en el, es el fascismo social. Esto abre una nueva frontera epistémica en el sentido de que, el fascismo no solo se construye desde el Estado, sino que es una forma de exclusión que se ha ido gestando desde los pequeños actores sociales. Esto, afecta también en la constitución de las ciudades, pues en palabras del autor, hay una dislocación espacial que atiende a este mismo fascismo social. Están las zonas incluidas o civilizadas y las salvajes o excluidas. La alternativa que da Sousa ante esta categoría imperante en la sociedad es la construcción de un nuevo paradigma a partir de las relaciones locales, nacionales e internacionales bajo un nuevo principio de redistribución que atienda a las bases de la igualdad, el reconocimiento y la diferencia.
A su vez, el autor divide a los siglos de América en dos: El primero el de la globalización hegemónica encarnada por Estados Unidos y el segundo lo cataloga como el siglo de nuestra América por un potencial contra-hegemónico. Pero, ese siglo contra-hegemónico no llegó a concretarse debido a las fallas y contradicciones de los movimientos contra-hegemónicos. Por lo tanto, la construcción de un nuevo paradigma atiende a la creación de nuevos manifiestos que tengan como eje incluir estos cinco ejes rectores: “Democracia participativa, sistemas alternativos de producción, ciudadanías y justicias multiculturales, la biodiversidad, la competencia entre conocimientos y los derechos de propiedad intelectual” (Sousa Santos, 1990). El proceso para llegar a una política emancipatoria es que haya un proceso de traducción, trabajos en red y movimientos socialmente más híbridos.
En conclusión y a título personal considero que, la construcción de nuevos paradigmas tiene que responder a una política de reconocimiento del otro desde el Estado y desde la sociedad. Igualmente, la creación de un nuevo manifiesto no solo es una tarea de la academia, es más bien una necesidad que requiere hacer la sociedad en conjunto para romper con el fascismo social a la que esta sometida.
Exclusión y fascismo social.
Pérez Uriarte Giovanni Alejandro
La construcción de comunidades multiculturales de investigación implica superar la exclusión de la que son objeto algunos grupos humanos y para ello, es necesario comprender cómo es que ésta funciona para poder desarticularla. En este punto Boaventura de Sousa Santos contribuye con un concepto que ayuda a clarificar el problema. El fascismo social, según explica Santos, es la marginación o expulsión de comunidades de cualquier tipo de contrato social. Esto genera la carencia en las expectativas estables de los excluidos sumiéndolos en un estado permanente de caos, que responde a que la lógica del mercado se extiende a otros espacios de la vida social convirtiéndose en el criterio único que mide el éxito de las relaciones sociales y políticas.
¿Cómo desarticular el fascismo social que nos explica Boaventura de Sousa Santos? El autor sugiere la construcción de un nuevo paradigma en el que se replanteen los principios de redistribución y reconocimiento en las relaciones sociales. Los manifiestos (retomando la idea del Manifiesto Comunista) deben aparecer respondiendo al fascismo social movilizando con fuerza a los grupos excluidos, generando nuevas plataformas donde se respeten las formas tradicionales. Esto permitiría explorar nuevas formas de democracia en las que las articulaciones del sistema se renueven y se supere la exclusión.
Retomar las aportaciones de Boaventura de Sousa Santos, permite adquirir una nueva perspectiva del problema que debe superarse al intentar constituir comunidades multiculturales de investigación. El fascismo social excluye culturas y las jerarquiza, imponiendo la hegemonía de una sobre otras. Este intento de nuevas comunidades de investigación donde se establezca una relación horizontal entre los investigadores y los saberes, es en sí, la construcción de una nueva plataforma que pretende cancelar el fascismo social que impera en nuestras sociedades.
Fiesta de Saberes
Sarasuadi Ochoa
Para Sousa Santos no puede existir justicia global sin justicia cognitiva global, por lo que reivindica la epistemología del sur de carácter anticapitalista y anticolonial, entendida como la búsqueda de conocimientos y de criterios de validez del conocimiento que otorguen visibilidad y credibilidad a las prácticas cognitivas de las clases, los pueblos, y los grupos sociales que han sido históricamente oprimidos por el capitalismo y el colonialismo globales.
Además, identificar las relaciones desiguales de poder-saber que subyacen a las epistemologías del norte es un primer paso para transformar esas relaciones de poder que están sustentadas en las dos dimensiones del descubrimiento imperial: la empírica y la conceptual, como lo demuestran los casos de las ideas y nociones que construyó “occidente” hacia distintos espacios de alteridad: Oriente, el salvaje y la naturaleza. En estos tres casos diversos intereses económicos y políticos vinieron acompañados de una perspectiva de amenaza, de inferioridad e irracionalidad y de exterioridad que en gran medida permean en la actualidad y a las cuales es necesario combatir; especialmente en la época actual, esta tarea es urgente puesto que enfrentamos la amenaza de la “fascistización” de las relaciones sociales a nivel local, nacional e internacional.
Por tanto, la construcción de una nueva pauta de relaciones, debe estar basada en el principio de la redistribución (equidad) y en el principio del reconocimiento (diferencia), fomentando la globalización de las resistencias contrahegemónicas y el fomento a una nueva apertura teórica que permita la traducción y la inteligibilidad mutua entre diferentes luchas. Esta traducción e inteligibilidad tienen como fondo el reconocimiento de las diferencias, respetando las autonomías pero privilegiando la reflexión sobre lo que tenemos en común los distintos explotados, privilegiando una comunidad de intereses.
En ese sentido, Sousa Santos ve en la idea martiana de Nuestra América el proyecto político ubicado y contextualizado el carácter internacionalista, anticolonialista y antiimperialista que deben tener las luchas contra los epistemicidios efectuados por el Norte. Igualmente, el ethos barroco- ese estilo particular de subjetividad y sociabilidad- ese campo privilegiado para el desarrollo de una imaginación centrífuga y subversiva, característica de las causas emancipadoras.
Ante preguntas comunes en los últimos tiempos como: ¿Se puede vivir sin capitalismo? ¿Es posible tener una relación de armonía mutua con la naturaleza? ¿ las relaciones interculturales pueden ser regla en vez de excepción? Sousa propone la recuperación de la subjetividad barroca en su especificidad lúdica y subversiva. En específico rescato la idea de la fiesta barroca y del carnaval, como mecanismo transgresor del status quo, de la desacralización de la ciencia occidental, del reencantamiento del sentido común, como una posibilidad para abrir posibilidades contra hegemónicas que nos permitan algún día hablar de un verdadero festival de saberes.
Ciencia y Tecnología 2




Diana Lissete Alcantar Mejia
Mi interés en el texto de Santos radico principalmente en la concepción que sobre “naturaleza” se tiene. Las nociones entorno a las epistemologías y las consecuencias que dichos saberes tienen en relación a su accionar frente al entorno.
Es en el paradigma Ontológico de Occidente donde se lleva a cabo la separación naturaleza-cultura, y naturaleza-sociedad, entre otras dicotomías que se han puesto en enfrentamiento, y se ha buscado ver cual tiene más peso. Este creemos es un problema que se puede rastrear hasta los griegos con Platón como un ejemplo claro. Además tenemos que no en todas las sociedades existe esa separación, pero ¿Por qué en occidente sí?
La Naturaleza no es reconocida como igual, no se le reconoce su carácter humano y se le dota de una exterioridad que pone barreras cognitivas y de todo tipo hacia con ella. La naturaleza no es igual a lo humano, así como “lo salvaje” tampoco lo es. Como no se sabe, ni se puede predecir a la naturaleza, hay que ejercerle presión ¿cómo? se trata de una especie de poder cognitivo en el que el conocimiento es el que pasa a transformarla en una cosa, una cosa la naturaleza, para que así pueda ser explotada, que pueda ser vaciada sin que vaya a oponer resistencia. ¿Qué consecuencias tiene esa visión? Lo sabemos y se presenta ante nuestros ojos cada momento, hay una crisis evidentísima, se están acabando las plantas, se están acabando los animales. Al ver a la naturaleza como recurso natural nos la estamos acabando, porque se concibe como un infinito, cuando no lo es. Esa forma de conocimiento que detenta el poder y que pretende a cada paso crear hegemonía tiene su máxima expresión en la ciencia moderna.
El pensamiento abismal que considera a la ciencia moderna la detentadora de la verdad, contrastándola con las creencias, opiniones, brujerías, etc. Creemos, y retomando elementos del texto analizado, que se trata de epistemologías, batalla por la injusticia cognitiva global, por un pensamiento postabismal. Citando a Santos “La diversidad del mundo es inagotable, y es diversidad todavía carece de una adecuada epistemología y la diversidad epistemológica del mundo todavía esta por construir”.
Creemos que no hay una disolución entre ambiente y naturaleza, entre lo humano y la naturaleza. Ambiente y personas son parte del proceso de mutua constitución en el proceso de vida. Retomar el concepto de Multinaturalismo de Viveira de Castro en donde todas las especies comparten la misma esencia, solo las distingue la corporalidad es y será fundamental. Sabemos que en américa Latina se están explorando nuevas alternativas de convivencia social, de prácticas políticas y económicas y dentro de estas se están gestando y explorando nuevas perspectivas creativas que se manifiestan en el plano de las ideas, pero que además buscan expresarse en las prácticas.
Es evidente que el Buen vivir se esta gestando en naciones en dónde se esta cuestionando fuertemente al sistema, su lógica y al papel que como naciones se tiene en él. El Buen vivir emana como una crítica a esa modernidad, a esa idea de desarrollo y a todas sus acciones y consecuencias que se reflejan en los impactos sociales y ambientales.
Boaventura de Sousa Santos y los descubrimientos imperiales.
Pamela Nava Lomelí


El texto de Boaventura de Santos me pareció de lo más interesante porque la relación que plantea sobre el “descubridor” y el “descubierto” es precisamente un tipo de relación, un paradigma y un sentido común que hoy por hoy sigue vigente y palpable, tanto en las relaciones sociales como en las políticas y económicas.
Bien lo apunta Souza, que el encuentro de distintos modelos culturales, es un proceso recíproco, en donde las partes en juego, de facto, se descubren mutuamente, pero pese a esta premisa, es de esperarse –y la historia lo corrobora- que alguna de las culturas en juego se sobreponga a la otra.
El asumir que una cultura ha descubierto a otra, no es otra cosa que anular todo sentido de autonomía que pueda contener la descubierta, y en su inutilidad, se le despoja de su capacidad de raciocinio y con ello a su derecho del libre albedrío.
Es por ello que se apela a que todo descubrimiento, intrínsecamente tiene tientes imperiales, pues en su afán de proclamar un saber frente a otro, elimina la potencial agencia de los sujetos anunciados como “descubiertos”.
Para lograr eso, y que ello aún contenga vigencia, ha sido necesario todo un proceso de larga duración operado por estrategias de inferioridad, en donde estuvieron presente discusiones, paradigmas y teorías de todo tipo –la guerra santa como bien lo apunta el texto, también ocupo gran trascendencia-, las cuales de alguna u otra manera se forjaron en el sentido común de las sociedades y que sobretodo son paradigmas compatibles ”con las necesidades del nuevo sistema mundial capitalista centrado en Europa”. La importancia que Aristóteles -por ejemplo- juega para forjar un imaginario social en donde por naturaleza existen hombres superiores a otros, y por tanto naturalmente hombres dominantes y hombres dominados, tiene un lugar imprescindible para argumentar la subordinación de ciertos sujetos sobre otros.
A partir de esta tesis, la supremacía con la cual Occidente se autoafirma, justificará todo acto que su raciocinio natural pueda concebir. El declarar a los indios, africanos, orientales, y todo aquel no occidental como inferiores y salvajes, y la conversión de la naturaleza a un simple recurso explotable, es la prueba clara.



Pensar desde el Sur

Andrea Sánchez Grobet


Boaventura de Sousa Santos en su libro “Una epistemología del Sur” nos abre caminos para pensar desde varias visiones: para entender con los sujetos (para una justicia cognitiva global) en lugar de pensar sobre ellos. Para esto, se necesita una ecología de saberes que incluya todas las formas de pensamiento que hasta este momento habían sido olvidadas por la historia y que, no obstante, han sido el motor del pensamiento hegemónico Occidental.


Algo que me ha llamado mucho la atención de las propuestas del autor es que las teorías son tan intelectuales como emocionales. Para ello, Santos llama hacer una sociología senti-pensante que impulse el compañerismo y que incluya pensamientos que nunca fueron sistematizados y rigurosos, sino que por el contrario, exclame el utopismo y la acción.


Se debe de reformular una teoría crítica moderna que se transforme en un nuevo “sentido común emancipador” para que se identifiquen nuevas epistemologías que cambien las percepciones culturales y políticas que hasta ahora nos han regido. Esto, necesariamente nos llevará del mono al multiculturalismo; de los conocimientos positivistas, hegemónicos y excluyentes a los saberes contextualizados e incluyentes; de la acción capitalista-conformista a la acción comunitaria-rebelde.